Manolín, te fuiste y si te fuiste perdiste...

Manolín, el médico de la salsa, escapó de Miami, la cosa se estaba poniendo mala y no pudo soportar la presión. Dicen que lo han visto vagando por la madre patria como un alma en pena y anda lanzando proyectiles cargados de odio hacia la Florida.

Este músico cubano se acostumbró a ser el niño consentido de las noches de La Habana y pensó que iba a llegar aquí y pegar así sin más, simplemente porque él era el músico mimado del público cubano y eso le concedía el boleto seguro al triunfo.

Pero llegó a tierras de libertad y Tinker Bell no aparecía, ni tampoco el hada madrina de la Cenicienta, ni la calabaza se le convirtió en Ferrari, y no se escuchaba en la radio de Miami, ni se le programaba en la televisión, no estaba acostumbrado a luchar y aquí la competencia es dura, porque en Miami convergen músicos, provenientes de todas partes del mundo, todo lo que vale y brilla en el mundo del pentagrama compite en la arena musical de Miami. Fue entonces cuando se dio de narices con la realidad.

Es que Manolín no es un mal músico, pero en honor a la verdad, tampoco es para decir: "¡Ñooo, qué clase de músico!!". Su música es buena para mover un poco el esqueleto y disfrutar una noche de copas, pero nada del otro mundo. Entonces, ¿a qué viene tanto alarde y tanta perreta?

En Cuba le hicieron creer que era la última coca-cola del desierto, porque no había más nada, pero a fin de cuentas, Manolín no es un Benny Moré, ni un Oscar De León, ni un Juan Luis Guerra. Como no tiene suficiente talento musical para pelear con los verdaderos titanes, comenzó a tirar piedras a diestra y siniestra, la emprendió contra todo el mundo y a su mediocre talento le sumó una acentuada manía de lamerle las botas al gobierno castrista. La reacción del público de Miami, no se hizo esperar, el desprecio y desinterés generalizado hacia el "médico de la salsa", se hizo latente.

Las cosas se agudizaron cuando se metió a cabildear a favor de Paulito FG, otro músico mediocre, endiosado, egocéntrico y chupamedias, que quería triunfar en Miami, haciendo odas al tiranosaurio del Caribe.

¿Qué esperabas, Manolín? En esta ciudad hay mucha gente que sufrió y aún sufre por ese sistema y tú lo defiendes a capa y espada y no te cansas de hacer una constante apología al régimen castrista. No podías recibir otra cosa.

Fue entonces que decidiste salir echando (como diríamos en buen cubano). Pero no pasa nada, te aseguro que todo va a estar bien. Cuando te fuiste de Cuba, nada cambió en la isla, todo el mundo siguió viviendo. En Miami tampoco habrá suicidios masivos, hay mucha gente que ni siquiera ha notado tu ausencia.

Ahora estás frustrado y resentido, es lo que te toca por ignorar el dolor de tanta gente, cada uno recoge lo que siembra. Lo siento mucho, pero lo único que te puedo decir es: "Aguanta presión, que no hay más ná".

Tú lo decidiste, te fuiste y si te fuiste perdiste, yo no, yo me quedé, si te gusta bien y si no también.




Miriam De La Vega
Mayo 15,2009

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