El respeto al derecho ajeno es la paz



Con motivo de las recientes medidas tomadas por el presidente Barack Obama, se ha puesto de manifiesto el profundo abismo que divide en dos bloques a la comunidad de los exiliados cubanos.Por estos días, si entras a una tienda, al supermercado o a la cafetería del trabajo, te encuentras con la misma discusión, que va subiendo de tono y no llega a ninguna parte, ningún acuerdo, ninguna conclusión. El tema recurrente es si la decisión de Obama fue un acierto o un error. No pretendo dar mi criterio personal, aunque en realidad creo que si analizamos profundamente el tema cubano, nos damos cuentas de que ambos bloques tienen parte de razón.

Mi objetivo hoy es comentar sobre una característica de nosotros los cubanos que nos afecta como comunidad y que considero que ha sido un factor sumamente importante en el hecho de que no hayamos conseguido sacar a nuestro país de las llamas del infierno castrista. El cubano como buen caribeño es apasionado y defiende sus criterios con gran vehemencia, pero los cubanos crecimos en un régimen donde sólo podía haber una opinión - la oficial - y eso nos hizo tanto daño. que la mayoría de nosotros, sin importar el tiempo que hayamos vivido fuera del país, no nos acostumbramos a respetar y aceptar las opiniones de los demás, no somos capaces de entender que otros piensen diferente y tratar de llegar a un acuerdo.


Queremos ver la vida en blanco y negro, pero la vida real está llena de matices. Si queremos recomponer nuestro país, debemos comprender que las posiciones extremistas y de total enfrentamiento entre nosotros mismos no nos llevarán a ningún entendimiento, tenemos que tratar de encontrar un punto de encuentro y de reconciliación de todos los cubanos como hermanos que somos, hijos de una misma nación que se encuentra en ruinas y que sólo así lograremos salvar.


Sólo tenemos dos opciones, podemos continuar peleando entre nosotros mismos y mantenernos en la misma actitud en que nos encontramos desde hace 50 años, con la cual no hemos logrado nada, o dejar a un lado nuestras diferencias, odios y rencores y unirnos todos contra un enemigo común, el que nos ha robado la libertad, separado familias y mutilado los sueños de todo un pueblo, la dictadura castrista.


Si queremos que en Cuba algún día florezca la democracia, tenemos que aprender que los demás tienen el divino derecho de tener su propia opinión y expresarla libremente y que solamente en la medida en que respetemos ese derecho, seremos capaces de lograr reconstruir nuestro país y contribuir a la paz en el planeta.


Como dijo Benito Juarez, "el respeto al derecho ajeno es la paz".




Miriam De La Vega

Abril 14, 2009

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