Los dos extremos del arcoiris cubano


Nunca me ha gustado irme a los extremos, porque el mundo no es en blanco y negro, sino de muchos colores, y cada color tiene múltiples matices, todo depende del cristal con que se mire, o como dice una amiga de Facebook, cada cual cuenta cómo le fue en la feria; siendo así y considerando que al adoptar posiciones extremas se pierde objetividad, siempre trato de buscar el punto más justo y equilibrado en todos los aspectos de la vida. Me gusta analizar los acontecimientos desde la posición más objetiva posible, así que he optado por mantenerme alejada de ambas ramas extremas del exilio cubano.

Lo más importante no es buscar los puntos que nos separan, sino aquellos que nos unen, que son los que nos convierten en una unidad llamada "exilio cubano".

Si nos basamos en lo que nos separa, lograremos una eterna división entre nosotros, que proyectará una imagen negativa de nuestra comunidad, restándonos credibilidad ante el mundo y haciendo las delicias del gobierno de Cuba. Recuerden aquello de "divide y vencerás".

Debemos buscar lo que nos une, pero siempre teniendo en cuenta que una comunidad no es una masa homogénea con un solo cerebro, sino que está compuesta por un conjunto de individuos y cada uno de ellos es independiente y tiene plena libertad de discernimiento. Creo que si nos encamináramos por ese rumbo nos iría mucho mejor. Algo me hace creer que si hubiésemos actuado así desde un inicio, posiblemente la dictadura de Castro ya no existiría, porque "en la unión está la fuerza", pero nosotros nos hemos debilitado, enfrentándonos entre nosotros mismos y tratando de vencernos unos a otros, cuando toda esa energía deberíamos haberla dedicado a enfrentar al enemigo común.

A fin de cuentas, todos los cubanos tenemos un propósito común y para eso el primer paso es dejar nuestras discrepancias a un lado, no podemos permitir que ellas nos desvíen del verdadero objetivo, la libertad de nuestro pueblo. Dejemos que el arcoiris se extienda con todos sus colores sobre nuestra isla, posiblemente eso sea lo que Cuba necesita para salir de esta oscura tormenta.

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