Una familia americana entre la realeza y el maleficio


La mayoría de mis entradas son dedicadas a Cuba o a temas que de alguna manera interesan a nuestra comunidad latina, pero quiero dedicar la de hoy a una importante familia norteamericana y especialmente a un hombre admirable que acaba de perder su batalla más encarnizada, su lucha por la vida.

Estados Unidos no tiene un sistema monárquico, por lo tanto no tiene corte, ni realeza, sin embargo existe una familia cuyo protagonismo político la ha situado a un nivel que pudiera ser el equivalente a la familia real inglesa, como seguramente ya lo habrá adivinado, me refiero a la familia Kennedy.

Su poder político y económico, unido a una especie de "maleficio" que se cierne sobre ellos, han hecho crecer el velo de misterio sobre la familia y la han convertido en el centro del interés público. La historia de los Kennedy posee ingredientes dignos de una película de Hollywood o una serie de HBO, los cuales han mantenido al país durante décadas pendiente de todo lo relacionado con cada uno de sus integrantes.

Pero hagamos un poco de historia... El matrimonio formado por Joseph Patrick Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald llegó a este país procedente de Irlanda, en la primera mitad del siglo XIX y se estableció en Boston, Massachusets. Esta pareja dio nueve hijos al mundo, tres varones y seis hembras.

El patriarca de los Kennedy inició su carrera política, representando los intereses de la comunidad irlandesa local, a la vez que edificaba su imperio financiero. Se convirtió en pilar de la campaña presidencial de Franklin D. Roosevelt, y fue nombrado embajador en Londres, bajo su administración.

Joseph y Rose tenían puestas todas las esperanzas en su primogénito, Joseph, que era un gran estudiante y deportista, a lo que se sumaba un buen historial militar. Pero la muerte sorprendió al hijo mayor, durante la Segunda Guerra Mundial y los sueños de la familia parecieron esfumarse definitivamente.

Sin embargo, años más tarde, el carismático John Fitzgerald Kennedy, segundo de los hijos, lograría realizar el sueño de sus padres, al convertirse en Presidente de los Estados Unidos de América, aunque lamentablemente la felicidad no les duró mucho, pues John fue asesinado en 1963, sin poder completar su período presidencial.

El siguiente hermano varón, Robert, conocido como Bobby, quiso seguir los pasos de sus dos hermanos mayores y también fue asesinado, mientras hacía campaña para la presidencia de los Estados Unidos.

Luego de estas tres muertes, la familia ha sufrido muchos otros eventos trágicos, cada uno de los cuales ha servido para confirmar la creencia de que una maldición pesa sobre la familia.

Rosemary, la primera de las cinco hermanas, nació con un ligero retraso y fue sometida a una lobotomía en la década de los cuarenta, producto de lo cual tuvo que pasar el resto de su vida en instituciones mentales.

Kathleen, otra de las hermanas, murió en un accidente de aviación en Francia. Este fue el primero de una serie de múltiples accidentes fatales que involucraron a más de diez miembros de la tercera generación.

El más conocido de ellos ocurrió en julio de 1999 y le costó la vida a John F. Kennedy Jr, hijo de JFK, al estrellarse en su avión privado, donde viajaba acompañado por su esposa y cuñada. John era el único descendiente de la familia con posibilidades reales de aspirar a la presidencia.

El pasado 11 de agosto falleció Eunice Kennedy, otra de las hermanas, luchadora incansable por la causa de los incapacitados.

El día 26 del mismo mes, la sigue Edward (Ted) Kennedy, el más joven de los hermanos, conocido como el "León del Senado" y según dicen los expertos, su muerte parece poner fin a la historia política de la dinastía.

A pesar de que un trágico accidente lo invalidó de por vida para llegar a la presidencia, trabajó durante cinco décadas como Senador por el estado de Massachusetts y nos deja una valiosa historia por su destacado papel en el Congreso. Fue un ferviente defensor de los derechos de los inmigrantes, pues nunca olvidó sus raíces.

Según Hillary Clinton, "fue un defensor de las mujeres y las familias, un luchador por la asistencia de la salud, la educación, los derechos civiles y el ambiente"... "inspiró a generaciones de jóvenes para que se incorporaran al servicio público, para que defendiesen la justicia y lucharan por el progreso".

Clinton también ha dicho que "le interesaba aumentar el salario mínimo, mejorar la educación y promover la causa de asegurar que todos los estadounidenses tengan acceso a un cuidado de la salud que sea asequible y de alta calidad".

Mis respetos al último eslabón de su estirpe y a todos los descendientes de Joseph Kennedy y Rose Fitzgerald, que fundaron las bases de lo que pudiera ser considerada "la familia real" de los Estados Unidos de América, muchos de cuyos integrantes han protagonizado capítulos muy importantes en la historia de este país.

Descanse en paz Edward Moore Kennedy


Miriam De La Vega
Agosto 30, 2009

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