A propósito de la segunda carta "abierta" de Armando Tomey



Hace algún tiempo, llegó a mis manos una carta del actor cubano Armando Tomey, donde narraba todas las carencias y absoluta falta de recursos de la televisión cubana, que a menudo lleva a los actores y equipo de producción a situaciones totalmente denigrantes. Aquella carta me pareció tan realista y descriptiva, que decidí publicarla en mi página de Facebook, para que todos mis amigos conocieran las vicisitudes que enfrentan los trabajadores de la televisión cubana.

Recientemente recibí una segunda carta del mismo actor y estaba dispuesta a publicarla, tal como hice con la primera, pues en esta última vuelve a la carga y cuenta un sinnúmero de atrocidades que soportan los actores y empleados de la televisión cubana para realizar su trabajo, pero después de leerla, he decidido no publicarla en su totalidad.

A continuación presento algunos fragmentos para que puedan entender las razones que me convencieron de no publicar aquí esta segunda carta.

En la presentación, Tomey expresa lo siguiente:

"Colegas y amigos, uso el mismo término que en la carta abierta, pues a ellos iba dirigida, sin embargo trasgredió esa frontera y se ha difundido de manera inesperada y sorprendente para mi; entre vecinos, desconocidos, centros de trabajo, incluso una actriz me comunicó que fue expuesta en un bloog por Internet y que ha recibido respuestas, ataques... "

O sea, que la carta no era tan "abierta", ya que tenía "fronteras", que según él, fueron "transgredidas", al ser publicada en varios sitios de internet.

Más adelante continúa diciendo el actor:

"Me jode grandemente que lo que expresé con sinceridad y dirigido a un grupo específico de personas, se haya divulgado y manipulado e incluso utilizado en campañitas fuera y dentro del país."

Quiero aclarar, que mi intención al publicar su primera carta, no fue en modo alguno "manipularla o utilizarla en campañitas", por el contrario, lo hice llevada por un fuerte sentimiento de respeto y solidaridad hacia él y sus compañeros que sufren tan penosa situación.

En otra parte de la carta él enfatiza: "No soy el perro que muerde la mano del amo que le da de comer"

No creo que nadie pueda pensar eso de usted, señor Tomey, pues la esclavitud hace muchos años que se abolió y por lo tanto ningún hombre tiene amo y mucho menos alguien que le dé de comer. A usted nadie le regala nada, la comida y el sustento se los gana usted mismo con su talento y según sus cartas, con mucho esfuerzo.

Por otra parte, no se sienta culpable, ni permita que nadie lo tilde de "malagradecido" por exponer las condiciones infrahumanas en las que desempeña su trabajo, todo hombre tiene derecho a reclamar las condiciones apropiadas para realizar su labor y con más razón en el caso de un actor como usted, que ha proporcionado con su actuación tantos años de disfrute y entretenimiento a las familias cubanas.

Como ven, por estos argumentos que Tomey expone en su última misiva, no he querido publicarla íntegramente, pues debemos respetar su decisión.

Sin embargo, el final de la carta sintetiza el sentir del actor ante el aparente escándalo y la ola de acusaciones que se desencadenaron a raiz de su primera carta, y por eso me tomo la libertad de compartirlo con ustedes.

"Para concluir, los ofendidos, los que me acusan de reaccionario y los que aún no salen de su asombro por una cartita, escrita por un simple ciudadano de este país que lo único que ha querido es ser honesto y desahogar acumuladas inquietudes, insatisfacciones y desavenencias, les recuerdo que la función mas importante del ser humano "es pensar". No debemos alarmarnos ni escandalizarnos porque alguien emita un criterio diferente o equivocado. Aspiro a que un día, expresarse y discernir también sea una costumbre para todos los cubanos.

Un Saludo: Tomey"


Y aunque él no quiera publicidad, ni ser el centro de posibles "campañitas", yo vuelvo a quitarme el sombrero ante este actor cubano, uno más que se ha despojado de la mordaza.


Miriam De La Vega
Octubre 23, 2009

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