El Síndrome del Pajarito Enjaulado


La realidad imperante en Cuba, muy bien se podría describir de la siguiente manera.

Es como si tuviéramos un pajarito en una jaula y le pusiéramos agua y comida, lo curamos si se enferma y le resolvemos algunas necesidades básicas. Está forzado a depender de nosotros, por lo tanto tiene que conformarse con lo que le damos y cuando se lo damos, porque no le permitimos salir a buscar su propio alimento, como hacen todos los de su especie, lógicamente, como no tiene la más remota idea de lo que existe afuera, llega a creer ciegamente que el universo se reduce al limitado espacio donde transcurre su vida.

El pajarito se adapta a vivir en la jaula y a que le den tres granitos de alpiste al día y le curen la patica cuando se la quiebra, y llega a creer que esa es la vida, porque no conoce otra, ya que nunca aprendió a vivir de otra manera, ni siquiera tiene idea de cómo conseguir su sustento, y ni en sueños puede imaginar que más allá de esos barrotes hay un mundo infinito, donde otros pájaros pueden llegar tan alto y tan lejos como sean capaces de volar.

Desafortunadamente, cuando el pajarito lleva tanto tiempo viviendo en esas condiciones, llega a temerle a todo lo que pueda existir afuera, hasta el punto de que si un día le abrimos la puerta de su jaula, posiblemente ni siquiera intente salir, porque le aterra lo desconocido, porque cree que no sería capaz de procurarse su propio sustento, y especialmente, porque ya se olvidó hasta de mover sus alas.

La sociedad cubana padece el Síndrome del Pajarito Enjaulado, del cual le resultará bastante difícil desligarse. Es por eso que el proyecto de cambiar el sistema imperante en Cuba será un largo y complicado camino, pero confiemos en que un día los cubanos lograrán deshacerse de ese síndrome que le han inoculado durante cinco décadas y puedan recuperar su libertad.





Miriam De La Vega
Julio 18, 2011

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