Donde soñar es un pecado.



Hace unos días escribí sobre Caridad López Alfonso, la Diva de Lawton, cuya voz me había impresionado mucho y desde el fondo de mi corazón deseaba que algo maravilloso ocurriera en su vida, que diera a conocer su talento ante el mundo y la sacara de las sombras, lanzándola a la luz del estrellato. Pero cuando pensaba así, no estaba contando con los hilos invisibles del régimen castrista, que al igual que en un teatro de marionetas, controlan todos los movimientos de los cubanos intramuros.

Es que a menudo nos ocurre eso, según nos adaptamos a vivir en libertad, olvidamos ese sentimiento paralizante de miedo, de paranoia, esa sensación constante de que alguien nos escucha, que alguien nos sigue, que alguien nos vigila. Algo que los cubanos conocemos muy bien, porque todos alguna vez lo sentimos en carne propia.

No había considerado ni remotamente la posibilidad de que intentando ayudar a Caridad a cambiar diametralmente su vida y a dar a conocer su talento en el ámbito internacional, podría estar atentando contra su seguridad, contra su estabilidad emocional, podría provocar que ella sintiera miedo y lamentablemente eso ha sucedido.

Nuestra admirada Diva de Lawton teme que su creciente popularidad en Miami, la ola de comentarios que se ha desatado a través de las redes y las entrevistas por parte de los medios, pudieran colocarla en el ojo del huracán y amenazar la "tranquilidad" de su vida, de esa vida anónima que lleva y que no quiere cambiar, por temor a represalias.

Y es que cuando alguien comienza a visualizar la posibilidad de dar a conocer su talento más allá de las fronteras de la isla-cárcel, como lo haría cualquier mortal en cualquier país del mundo, ese alguien se convierte en un peligro, porque es uno más que amenaza con romper los hilos y escapar del control del régimen. ¿Y qué sería de la dictadura castrista sin sus marionetas?

Una cantante con las dotes de Caridad, a lo más alto que puede aspirar es a ser otra Omara Portuondo, que habiendo podido tener una carrera extraordinaria, tuvo que conformarse con ser una cantante más, viendo pasar los años desde un rincón de La Habana, sin más aspiraciones que las de aparecer muy de vez en cuando en uno que otro programa de televisión, sin poder llegar más allá del límite que le impone el gobierno, que se cree dueño absoluto de los cubanos, de sus vidas y de sus talentos.

Lo peor es que Caridad es sólo uno entre muchísimos talentos desperdiciados, que han visto apagarse su vida sin darse a conocer, sin lograr reconocimiento, sin haberse realizado, por el sólo hecho de haber nacido en un país donde soñar es un pecado. Me pregunto cuántos miles de diamantes habrán extinguido su luz sin que jamás hayamos sabido de su existencia.

De todas formas, espero que la carrera de la Diva de Lawton no termine así, no quisiera que ella fuera uno de esos diamantes desperdiciados. Le deseo éxito en el futuro y que un día su talento alcance el reconocimiento que merece.


Miriam De La Vega
Julio 14, 2012

Entradas populares de este blog

Reir Llorando - Poema a Garrick de Juan de Dios Peza

Historias para reflexionar - La Balanza de la Fe