La tierra de las oportunidades, por Ahmed Martel


Yo personalmente respeto todas las opiniones, creo que en eso descansa el valor de la democracia. Pienso que mucho más allá de ver esta elección a través de la lupa de los Partidos, debemos verla a través de la esencia de América, de lo que representa ese águila grabada en sus símbolos patrios para cada uno de nosotros y para el mundo. El espíritu que nos trajo aquí, tiene un nombre: Oportunidad.

Y no es precisamente el sistema capitalista como tal, pues el mundo está lleno de sistemas capitalistas, sino la manera que ese sistema ha sido estructurado y concebido por los padres fundadores de esta gran nación. ¿Por qué lo digo?

Estados Unidos ofrece a las personas de a pie múltiples facilidades para poner negocios a través de la creación de programas, préstamos con intereses bajos, recortes y exención de impuestos, minimizando las regulaciones por parte del gobierno a la mediana y gran empresa con vista a agilizar su proceso de desarrollo, la concertación de firmas por parte del gobierno de nuevos tratados internacionales que abra nuevos mercados a nuestras empresas y a nuestros productos, etc. Todo eso, ha creado un ambiente fértil y propicio en el plano económico para la creación, desarrollo y expansión de negocios. Eso ha impregnado confianza para todo aquel que desee invertir en este país, venga de donde venga. Y entonces, es ese crecimiento permanente, ese espíritu empresarial reinando por doquier, es ese deseo de invertir y reinvertir, lo que ofrece oportunidades a los pobres, a la clase media que necesita crecer, a la que busca un mejor futuro para ella y su familia.

Pero adivinen que. Es a través de ese crecimiento continuo que se crean los empleos, el nacimiento de nuevos empleos responde a esa necesidad de continuar creciendo. Un empleo no puede crearse cuando no se necesita. Y cuando una economía emplea, está creando nuevas oportunidades, y con esas oportunidades, las personas pueden reunir dinero, labrarse de un crédito y si esas personas tienen la capacidad y la visión necesarias, podrían establecer su propio negocio y abrir así mismo nuevas oportunidades para otros en necesidad. Esa es la dinámica que funciona, la que siempre ha funcionado y la que le ha permitido a América ser lo que es. Cambie esa dinámica, aumente más los impuestos a los dueños de ese capital (¡Que los ricos paguen!), póngale más regulaciones y controles a su actividad empresarial, que terminarán todos con menos dinero para continuar creciendo su negocio, frenarás sus deseos de continuar reinvirtiendo en otros negocios y por lo tanto, verás una disminución en el proceso de contratación del nuevo personal ó el mantenimiento de los ya existente. ¿Qué pasaría con las nuevas inversiones? Mermarían, el dueño de negocio no está para perder dinero, sino para multiplicarlo. Y si el ambiente se le hace hostil, no invierte ó cierra su negocio llevándoselo a otra parte.

¿Eso ayuda a la clase media? Por supuesto que no, porque sus opciones para trabajar disminuyen, y al tener menos opciones, más se aprovecharían de ella los que la emplean. Eso sí que no es el sueño americano. El día que entendamos esa dinámica, comprenderemos mejor porqué Estados Unidos llegó, porque es la oportunidad para todos, no para unos pocos. La fórmula “Tax the rich” funciona popularmente porque la gente por lo general no analiza, pero esa fórmula de implementarse como busca el presidente Obama, terminará de enterrar el sueño de lo que aún es hoy Estados Unidos de América, la tierra de las oportunidades.

Ahmed Martel


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