Confía en el Plan de Dios.



Hay momentos en la vida en que no logramos entender lo que nos sucede, sufrimos y hasta nos enojamos con Dios porque las cosas no salieron como esperábamos, pero a veces cuando pasa el tiempo, de repente todo encaja como las piezas de un rompecabezas y entonces entendemos por qué las cosas no sucedieron como queríamos.

Cuando el ataque a las torres gemelas, fuimos testigos de muchos casos de personas que tuvieron contratiempos y obstáculos que les impidieron llegar a tiempo a las torres o al aeropuerto, algunos se retrasaron en el tráfico, a un hombre se le rompió un zapato y tuvo que regresar a su casa a cambiárselos, una mujer tuvo que parar en una farmacia a comprar una medicina. Todas esas personas seguramente se molestaron y maldijeron porque se les dificultaba llegar puntualmente al trabajo o porque perderían el vuelo, sin embargo, horas más tarde se dieron cuenta de que gracias a esos retrasos, habían salvado sus vidas.

Esos testimonios cambiaron radicalmente mi manera de ver la vida y de reaccionar ante situaciones que no puedo controlar.  Por ejemplo, si voy manejando y un auto delante de mí no me deja avanzar, en vez de maldecir y molestarme, simplemente aminoro la marcha y pienso que quizás Dios puso ese chofer lento delante de mí, para evitar que un policía me pusiera un ticket de tráfico. Si quiero ir a comer a un restaurante y mi esposo no tiene deseos de salir ese día, en vez de protestar y pelearle, me calmo pensando que quizás de haber ido al restaurante, la cena me hubiera causado una indigestión y el paseo no hubiera tenido un final feliz. Siempre pienso que estoy en el lugar exacto donde me corresponde estar en cada momento, según el plan de Dios.

Por supuesto, no todo se resume en una llegada tarde o un vuelo perdido, a lo largo de nuestra vida se nos presentan escenarios mucho más difíciles e incomprensibles, tenemos que enfrentar situaciones traumáticas, como desilusiones, traiciones, renuncias o pérdidas que nos golpean con violencia y nos resulta difícil aceptar lo sucedido y recuperarnos del impacto. Pero siempre ten en cuenta que por mucho que te afanes, hay cosas que no puedes controlar,  por lo tanto, no te esfuerces demasiado en tratar de entender por qué suceden esas cosas en tu vida, simplemente acepta que Dios tiene un plan para tí, ponlo todo en sus manos y déjalo actuar. Cuando algo no suceda como tú esperabas, piensa que tal vez no era el momento indicado o que quizás El tiene algo diferente para tí.

Cada uno de nosotros tiene lecciones que aprender y a veces esas lecciones suponen etapas y momentos extremadamente difíciles, pero nunca dejes de confiar en Dios, recuerda que El te ama, que tiene un plan para tu vida y que su tiempo es perfecto.


Miriam De La Vega
Diciembre 27, 2012


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