REVOLICO (Relato de Belén Torres)


Por los años cincuenta, y allá en mi tierra, hubo un hombre verde.

Por esos tiempos y como en todas partes, había ricos y pobres, abundancias, y hambres, y también un mal gobierno que dio un golpe de estado al que la juventud respondió sin penas y con la sangre de sus propias venas.

Después el hombre verde con un grupo re-verde se subió a las montanas, las soñadoras y románticas montañas de mi tierra. Y libraron combates, y tomaron ciudades, y ocuparon cuarteles, y ocuparon las armas. Y ganaron su guerra con su sangre y con su pecho. Es historia. Es un hecho.

Ya entonces con el triunfo en las manos, bajó de las montañas y el hombre verde-verde, tan verde como las palmas, se construyó su imperio...instauró su gobierno y empezó su mandato y su maltrato.

Y acabó con los ricos, y los hizo pobres, destruyó la abundancia, y la hizo hambre, y acabó con el hambre y también con el hombre.

Y se cambió la historia de la república por la historia de la dictadura del gobierno impuesto, del gobierno eterno.

Recogió las armas. Fusiló sin juicios. Apresó sin causas ni garantías procesales. Suspendió las elecciones. Penalizó las religiones y las reuniones. Nacionalizó las grandes compañías y las pequeñas empresas. Prohibió la diversificación del pensamiento humano. Amordazó el ejercicio de la libre expresión. Suspendió las fiestas religiosas. Impidió que la influencia del exterior rozara a la juventud en forma de música. Impuso en la sociedad el factor de la discordia, la denuncia, y la envidia bajo la premisa del ojo abierto de los comités de defensa de la revolución controlando todas las actividades de los ciudadanos. Le reguló a los niños los juguetes a tres por año y a celebrar el hasta entonces Día de los Reyes Magos en el mes de Julio y bajo el nombre del día de la infancia. La leche la estableció hasta los siete años de edad y todo fue regulado en un país donde ‘por no pasar ni pasó la guerra’. Nada se salvó del control estatal que regulaba hasta la cantidad de aire a respirar por metro cuadrado. Ni siquiera la sal quedó fuera de control en la isla rodeada de lágrimas y terror por todas partes. Ni el azúcar en el mayor productor de las Antillas. Inventó lemas para embutir la mente de niños y jóvenes con consignas absurdas como ‘seremos como el che’ y muchas otras.

Utilizó a los jóvenes para enviarlos como tropa de choque a guerras que no eran comprometidas con la nación cubana. Regaló hospitales y aeropuertos militares a otras naciones con la mano de obra obligada, sumisa, callada y barata de los trabajadores cubanos, que, como medios de producción están obligados a cumplir la sentencia que el comandante ordena. Condenó a la muerte civil a miles de cubanos que partieron al exterior y no son admitidos a visitar a sus familiares por decreto y orden del único dueño de la isla y de la voluntad humana, los hermanos Castro y el gobierno octogenario que domina la cúpula del gobierno.

Instauró las sucesiones y cambió las leyes y las puso rojas y le robotizó la mente al hombre en un caos de histeria colectiva. Ahora se ocupa en llenar las bases de poder con los hijos-Castro para asegurar que la dinastía se siga proyectando eternamente.

Y el pueblo de Cuba vive ahora con sus hambres aumentadas, megas hambres de pan, de palabra, de derechos, de justicia, de libertad, de moverse libremente incluso dentro de su propia cárcel-isla.

Y el problema es muy grande, porque el hambre se ha tragado el coraje, la rebeldía y la sangre de las venas, se ha tragado las venas y el vigor de la sangre.


El tiempo destruyó las ilusiones y el miedo paralizó la rebelión de los ancestros.

Hoy solo llueve llanto sobre la isla mojada con la mente nublada por el desespero.


Llueve deterioro en la tierra de todos los cubanos, pero el ‘maná' no quiere bajar del cielo,

Llueve ignominia en la tierra de todos los cubanos, pero el ‘maná’ no quiere bajar del cielo,

Y llueven los maltratos, la explotación y la tristeza, pero no pasa nada, el ‘maná’ está preso, irremediablemente preso y amordazado.

Y mientras todos, o casi todos sueñan y esperan por otro gigante verde que suba a las montañas el tiempo pasa modelando ruinas, el tiempo se hizo viejo;

y los hombres pasan modelando angustias, nos hicimos viejos,

y los jóvenes, que sólo conocieron Revolico,

se adaptaron a su Revolico, se conforman con el Revolico, tristemente aman a su Revolico, y son la cantera de la revoliconfusion.

No hay ‘maná’ y no viene nadie con el pan bajo el brazo. Las románticas montañas están secas, la valentía se hizo vieja, y la dignidad es el traje que muy pocos llevan en una marea de consignas orquestadas.

Éste es el legado que nos dejó el hombre verde inmundo en su dictadura inmunda.


NOS TRANSFORMO EN ESTATUAS DE SAL PARA LA HISTORIA

por conformarnos y cruzarnos de brazos,

en lugar de echar Cañones al Futuro!...

Como si las condiciones no exigieran echar cañones el futuro.

BT


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