A Propósito del Fin del Mundo.



Desde hace algún tiempo hemos escuchado diferentes rumores sobre el fin del mundo, basados en las profecías mayas, así como también en las de Nostradamus, Edgar Cayce y algunos otros profetas.

Precisamente ayer en un programa de la televisión local hablaban sobre un señor de apellido Camping que ha profetizado que el fin del mundo ya no será en el 2012, sino que dentro de muy pocos días se producirá el Rapto, evento en el cual Dios vendrá a buscar a su pueblo y a partir de ese momento se desencadenarán una serie de tribulaciones que culminarán con el fin del mundo.

Reconozco que siempre me ha resultado atractivo el tema de las profecías, supongo que es una curiosidad inherente al ser humano, sentimos fascinación por aquello que no conocemos y por aquellas preguntas para las cuales no se han encontrado respuestas, nos interesa todo lo enigmático y lo desconocido, por eso constantemente nos hacemos preguntas como: ¿de dónde venimos? ¿a qué venimos? ¿a dónde vamos después de la muerte? ¿volvemos a vivir de nuevo?.

No sé cuánto haya de verdad en cada una de las profecías, pero tengo mi propio punto de vista sobre el tema y es el siguiente:

Pienso que no debemos enfocarnos tanto en lo que digan Nostradamus, Cayce, Malaquías, Mr. Camping y todos los profetas de la historia acerca del fin de los tiempos. Lo más importante no es saber cuándo se producirá el Rapto, sino estar listos para ese momento. Por lo tanto, debemos prepararnos espiritualmente, vivir de acuerdo a las enseñanzas del Señor y comportarnos según lo que El espera de nosotros. Esto no se traduce en asistir todos los domingos a la iglesia y al terminar el servicio religioso, sentirnos libres de actuar como nos venga en gana, pecar, ofender, mentir, maltratar de palabra o acción a nuestros hermanos.

Lo esencial es llevar una vida sana, limpiar nuestro corazón de toda maldad y de sentimientos oscuros, apartarnos de las sombras, vivir en la verdad, no hacer daño a otros, ayudar al necesitado, compartir lo que tenemos con los menos afortunados, dar amor a nuestros semejantes y hacer todas las buenas acciones que podamos.

Les aseguro que si actuamos de esta manera, el día que El venga por nosotros, ya sea mañana o el siglo que viene, estaremos listos.


Miriam De La Vega
Mayo 12, 2011

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