Acabo de reencontrar a una amiga.


Hace varios días a mi hija le fijaron como posible fecha de parto el 18 de julio, de inmediato recordé a una amiga de la infancia a la que quise muchísimo, que cumplía años ese mismo día y a la cual van unidos la mayoría de los recuerdos de mi infancia.

Nuestras casas quedaban una enfrente de la otra y pasábamos varias horas al día jugando juntas, a veces en su casa, otras veces en la mía, y ya saben como eran los vecinos en Cuba, como una extensión de la familia. Recuerdo a sus padres, su hermano Jesús, sus primas Martica y Lourdes, su tía Marta, su abuela, su bisabuela y hasta a Frasquita, la tatarabuela que aun vivía. También recuerdo las conejeras llenas de conejitos de todos los colores que criaban en el patio.

Cuando supe que posiblemente mi segunda nieta nazca ese día, pensé "ojalá que la niña se parezca en el carácter a Sarita", porque esa muchachita era un encanto.

Esta mañana amanecí pensando en Sarita, hace muchos años que no sabía nada de ella y según tenía  entendido,  todavía vivía en Cuba, cuando me conecté a Facebook, se me ocurrió poner su nombre, aunque no tenía ni la más mínima esperanza de encontrarla, por eso apenas lo podía creer cuando en la columna izquierda apareció aquella foto, imaginense mi alegría al ver su cara. Era ella, la misma Sarita, con su dulce e inconfundible mirada de siempre, reflejo de la nobleza de su alma.

Aun no le he enviado mi solicitud de amistad, lo haré tan pronto termine de escribir estas líneas. Espero que ella todavía tenga tan vivo mi recuerdo, como yo tengo el suyo.


Miriam De La Vega
Junio 30, 2013


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