El vendedor de flores



Hubo muchos hechos que me impactaron en el año que terminó, viví momentos muy dificiles y  momentos muy hermosos y estoy muy agradecida de todo lo vivido, porque tanto de lo bueno como de lo no tan bueno,  adquirí alguna experiencia.
Pero hoy quiero comentarles un hecho en especial que me impresionó y me hizo reflexionar sobre la vida, sobre todas las bendiciones que tenemos y que a veces no valoramos debidamente.
Fue la misma noche del 31 de diciembre, cuando íbamos en camino al lugar donde esperaríamos el año nuevo, eran aproximadamente las 9:30 pm, llovía copiosamente. En un momento paramos en una luz roja y vimos un señor vendiendo flores. Les juro que se me encogió el corazón. Pasaron por mi mente tantas ideas en un segundo! Se imaginan la tremenda necesidad que impulsaría a alguien aestar  vendiendo flores bajo la lluvia un 31 de diciembre a esas horas de la noche? Me puse por un instante en su lugar y pude sentir su desesperación. Enseguida le comenté a mi esposo y él me dijo que estaba pensando exactamente lo mismo. Sin titubear, tocó el claxon y el hombre presuroso acudió al llamado. Mi esposo le compró un ramo de rosas amarillas y me las ofreció como regalo.
Nunca olvidaré el rostro agradecido del señor y quien quiera que sea, en este primer día del año le pido a Dios que su situación mejore mucho en los próximos 365 días, que su vida florezca como ese ramo de rosas amarillas que hoy adorna mi sala, para que el próximo fin de año no tenga que vender flores bajo la lluvia y pueda esperar el nuevo año tranquilo y feliz, en un lugar acogedor en unión de sus seres queridos.



Miriam De La Vega
Enero 1ro. 2014

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