La frenética carrera del tiempo.



Las horas corren raudas, agitando implacables sus manecillas en frenética carrera hacia el futuro. Diariamente aplaudes con entusiasmo esa velocidad que te acerca al tan deseado descanso semanal, sin darte cuenta de que con esa misma premura, vas perdiendo el vigor, la lozanía, el ímpetu, la intrepidez. Cada hora que pasa es un paso más hacia el ocaso de tu vida. 

Así se van las horas, los días, las semanas, los meses, los años.... y así, sin darnos cuenta, se nos va la vida. 

¿Alguna vez te has preguntado por qué vives con tanta prisa, con tanta angustia, con tanto estrés, sin detenerte a percibir la brisa que acaricia tu rostro o a contemplar un amanecer, una puesta de sol, o el majestuoso espectáculo que ofrecen la luna y las estrellas iluminando tus noches?

¿Has pensado por qué no compartes más tiempo con tu pareja, tus hijos, tus nietos, tus amigos?  ¿por qué no dedicarles más tiempo a esas personas que son importantes en tu vida? No imaginas la gran diferencia que haces cuando te acercas a ellos y les preguntas cómo ha estado su día, o les das un abrazo, un beso, una palabra de ánimo, o una simple sonrisa. 

¿Acaso no te percatas de que viviendo a ese ritmo te estás perdiendo momentos irrepetibles? Piensa que la flor que no observes hoy, ya no estará mañana y que el momento que dejas escapar, ya no regresa. No permitas que el estrés, la presión del trabajo y la rutina diaria te roben la vida.

Quizás no lo entiendas hoy, porque estás demasiado ocupado con todos esos asuntos que consideras impostergables, pero hazte un favor, detente por un segundo y piensa que la vida es demasiado corta, se nos va en un abrir y cerrar de ojos y a veces nos juega una mala pasada. Procura dedicar más tiempo a compartir con tus seres queridos, no sabes cuánto tiempo más estarán contigo, si no los aprovechas ahora, puede ser que un día te arrepientas de no haber disfrutado lo suficiente de su valiosa compañía y entonces añorarás su presencia y querrás retroceder el tiempo, pero ya nohabrá  retroceso.

No lo dejes para luego, ahora que están aquí contigo, a tu alcance, comparte con los que amas, conversa con ellos, apoyalos, ríe, bromea, juega, canta, baila, disfruta todo lo que puedas, ahora que todavía los tienes cerca, sólo así sentirás que aprovechaste al máximo  el tiempo que compartieron juntos durante este viaje fugaz que es la vida.




Miriam De La Vega
Junio 3, 2014

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