El abrazo de los padres.



Siempre hay un lugar que sentimos más nuestro que el resto del mundo y es aquel donde nos espera el abrazo de los padres. Podemos andar medio mundo, cambiarnos de casa, de ciudad, de país, pero nunca nos sentimos tan nosotros, ni tan seguros, como allí  donde encontramos el refugio de esos brazos que alguna vez nos acunaron cerca de su corazón.
Por eso, cuando ellos se van, nos quedamos desorientados, sin Norte, es como si hubiésemos perdido la brújula. Hasta que nos damos cuenta de que las cosas cambiaron, que ahora nos toca a nosotros ser el Norte de nuestros hijos y es cuando buscamos un lugar donde ellos se sientan seguros y donde puedan venir siempre a encontrar un abrazo. 
Entonces finalmente, anclamos en tierra firme.



Miriam De La Vega
Octubre 18, 2014




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