Requiem por los nuestros. De Ramón Muñoz Yanes

Nos acostumbramos a los comentarios vitriólicos sobre cualquiera, menos a nosotros mismos, era peligroso. Nos acunaron en la mentira tan necesaria para la supervivencia, a esconder la opinión en pos de una miseria llevadera a salvo de la represión y nos fueron mutando la percepción de patria, disfrazándola de verde olivo.

Crecimos acostumbrados a muertes prematuras que no eran tales, sino ausencias permanentes en un exilio teñido de enemigo perenne. Rompimos la adolescencia sin una ideología de arraigo a valores propios, sino sujetos a los quehaceres políticos de una élite que tenía nuestro futuro encadenado.
No fuimos nunca autónomos, éramos parte de un motor amorfo llamado masa, obediente, manipulable, creyente, temerosa de los designios del nuevo mesías del oriente. Nos ocultaban fusilamientos, la UMAP, los huídos de la barbarie.

Teníamos que ser el hombre nuevo y perfecto de una sociedad imperfecta, defectuosa en sus cimientos morales. Este es el resultado, una generación sin nombre propio, lánguida, yaciente, enferma y nostálgica.
Que los del futuro nos perdonen por nuestros silencios cómplices.

R.Muñoz.








Publicado por Miriam De La Vega
Marzo 12, 2015

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