Orar es conversar con Dios



Amigos que me leen. Los que visitan habitualmente mi muro de Facebook o mi blog, saben que con cierta frecuencia les pido que eleven una oración por alguna persona que está atravesando por una situación difícil. Lo hago porque a través de la vida he comprobado el poder de la oración, he tenido grandes demostraciones, he visto suceder verdaderos milagros en respuesta a mis oraciones.

Pero quizás cuando alguien les pide que se sumen a una cadena de oración, muchos de ustedes se sienten algo desconcertados, porque piensan que no pueden hacerlo porque no conocen ninguna oración; no es así, todos sabemos orar.

Cuando alguien les pida que oren, o cuando sientan  necesidad de hacerlo por ustedes mismos o por algún ser querido, no tienen que decir necesariamente una oración de esas que aprendimos cuando pequeños y que muchos repiten de memoria como una letanía, no es necesario decir un Padre Nuestro o un Ave María.

Orar es conversar con Dios, y cada uno puede hacerlo de la manera que lo desee, tal como si conversaran con un amigo o con un padre. No se trata de utilizar palabras bonitas o rebuscadas, se trata de decir las palabras que salgan desde el fondo de nuestro corazón y exponer ante el Padre nuestros sentimientos y preocupaciones. Si no lo han hecho nunca, inténtenlo y notarán la paz que se siente cuando abrimos nuestro corazón al Señor.

Y una última cosa, recuerden que nunca debemos dejar de agradecer por todas las bendiciones que hemos recibido.


Miriam De La Vega
Abril 2, 2015

Entradas populares de este blog

Reir Llorando - Poema a Garrick de Juan de Dios Peza

Historias para reflexionar - La Balanza de la Fe