Un excelente colectivo de trabajo.

Cuando hago el recuento de mis bendiciones, no puedo olvidar que he tenido muy buenos jefes y compañeros de trabajo, tanto en Cuba, como acá, muchos con el tiempo se convirtieron en amigos muy especiales e inolvidables, con los que trato de mantener alguna comunicación, aunque la vida nos haya llevado por rumbos diferentes. No voy a mencionar nombres, porque temo que me falle la memoria, lo que últimamente me sucede con frecuencia, pero ellos saben perfectamente quienes son.

Y lo más importante, quiero decir que el grupo que compone hoy en día nuestro departamento es el mejor colectivo con el que he trabajado y es una bendición formar parte de él, todas son personas profesionales, que tratan de ayudarse unas a otras, en vez de hablar mal, o hacerle la vida miserable a los demás, como se ve en muchos lugares. Eso es una gran bendición, que hace que me levante todos los días con buena disposición para ir a trabajar.

Considero que es de vital importancia sentirse bien en el lugar de trabajo, si tenemos en cuenta que es donde pasamos la mayor parte del día y con nuestros compañeros de trabajo compartimos más tiempo que con nuestra propia familia.
Agradezco a Dios por permitirme trabajar en este lugar y pertenecer a un departamento formado por este grupo de lindas personas a quienes aprecio y respeto y sé que ellos sienten lo mismo hacia mí y le pido que me deje permanecer aquí hasta que llegue el día de mi retiro.


Miriam De La Vega
Marzo 31, 2015

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