La vida es demasiado breve.


Acabo de ver en televisión un segmento a cargo del Dr. Joachim de Posada, el tema me pareció sumamente interesante, a la vez que me hizo recordar cierta conversación que una vez tuve con mi padre. Así que decidí plasmar en este blog, sus consejos, los de mi padre y a la vez mis puntos de vista sobre la brevedad de la vida.

La vida es tan corta, que no podemos perder el tiempo en nimiedades, porque tenemos que aprovechar cada segundo que nos regala Dios.

Si tienes un proyecto, no lo dejes para más adelante, comienza hoy mismo. Si quieres escribir un libro, escribe hoy la primera línea; si quieres hacer un viaje, inicia hoy mismo los trámites, porque si sigues esperando el momento apropiado, nunca lo harás. Persigue tus sueños aunque parezcan imposibles, porque si no lo intentas, nunca sabrás si los hubieras alcanzado.

No malgastes tiempo y energías en discusiones innecesarias. No te disgustes por tonterías. Evita distanciarte de tus seres queridos, procura pasar todo el tiempo posible con ellos, porque algún día podrías lamentar haberte concentrado en asuntos que no valían la pena, en vez de compartir con esas personas que tanto amas.

Hoy, mientras veía el programa, recordé una conversación que mi padre y yo sostuvimos en una ocasión, sobre el tema. El, que para ese entonces rondaba los 60, en tono confidencial y con esa sabiduría que lo caracterizaba, me dijo:

"Quiero decirte algo muy importante, que seguramente tú no sabes, como yo tampoco lo sabía cuando tenía tu edad. Cuando somos jóvenes creemos que la vida dura una eternidad, que tenemos todo el tiempo del mundo para nosotros, que podemos hacer todo lo que querramos y hacerlo a nuestro propio paso, que el tiempo esperará por nosotros. Pero tienes que saber que la vida se va demasiado rápido y de pronto un día nos damos cuenta, que ya no nos queda tiempo para realizar todos aquellos proyectos que fuimos dejando para después. A mí me hubiera gustado saberlo mucho antes, pero nadie me lo advirtió, por eso quiero advertirte, para que no te sorprenda como a mí."

Y yo hice lo mismo que mi padre, le advertí a mis hijos y ahora les estoy advirtiendo a ustedes, para que no les pase. Porque un día te miras al espejo y descubres que hay líneas en tu frente y alrededor de tus ojos que antes no existían y compruebas que tus manos comienzan a parecerse a las de tu mamá y así, de repente, reconoces las señales del tiempo en tu propia piel.

En ese justo momento comprendes que has aplazado tus proyectos por demasiado tiempo y que es ahora o nunca, porque ya va te queda mucho menos tiempo y aquel que dejamos ir, ya no regresa. Lamentablemente, amigos, en esta carrera contra reloj que es la vida, no hay marcha atrás.

Así que vivan intensamente, disfruten al máximo su vida, expríman cada momento y sáquenle el jugo a cada segundo, aprovechen cada oportunidad y no dejen para luego lo que pueden hacer hoy. Que la vida es tan breve, que no hay tiempo para arrepentimientos.


Miriam De La Vega
Marzo 25, 2011

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